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UTILIDAD DE UN CONSULTOR

El dominio y la carencia de determinadas facultades no debe sorprender ni ofender a nadie, puesto que, por definición, un ser humano no puede ser poseedor de todos los conocimientos.

No es de sorprender que en los países desarrollados, la actividad de la consultoría sea altamente apreciada por todo tipo y tamaño de organizaciones.

Las empresas del mundo desarrollado buscan y contratan los servicios de consultoría, conscientes del rol que a cada parte le corresponde y donde los campos de la especialización están claramente definidos, respetados y reconocidos.

No es así en los países subdesarrollados, donde impera otro tipo de mentalidad, pues muchas personas exitosas se hicieron en el papel del “hombre-orquesta”, lo que tiende a crear la falsa idea de que “no se necesita a asesores externos para mejorar lo que ellos ya conocen de sobra”, “se han forjado en la brega”.

Este pensamiento, también fomenta la desconfianza hacia los “extraños” y con ello se desvaloriza la pericia o “expertise” que tienen los consultores en sus especializaciones.

Por lo general, en nuestro medio las empresas nacen con una forma de organización y modo de producción muy incipiente. Conforme van logrando crecer suelen sentirse autosuficientes y rechazan la ayuda de lo que no les es familiar o conocido.

Dicho proceso puede degenerar en costumbre a lo establecido, a la negación de las nuevas ideas (y menos si estas representan un costo); no obstante, todo -por exitoso que haya sido hasta el presente-, es perfectible. Siempre existe la posibilidad de incorporar medidas de desempeño que incrementen los logros.

Cuando una empresa crece y se sale de la etapa emprendedora que la hizo nacer, requiere cambios importantes que le aseguren un crecimiento sólido y competitivo -con vistas hacia un futuro, que nunca será igual que el pasado.

Un consultor es como un médico dedicado a la salud del cuerpo organizacional.

Un médico del cuerpo humano inicia su trabajo efectuando una auscultación, emite un diagnóstico y recomienda unas soluciones que servirán para recuperar, mantener o mejorar la salud.

Para asegurar la eficacia del tratamiento, el médico efectúa revisiones periódicas. El paciente coopera siguiendo las instrucciones y facilitando la labor del especialista. De igual manera actúa el consultor con el cuerpo organizacional.

Definición de “Consultoría”

La consultoría es un proceso de ayuda profesional proporcionada por una persona o empresa independiente y calificada en la identificación e investigación de problemas y oportunidades relacionadas con las metodologías de gestión y organización; que recomienda medidas apropiadas y presta asistencia en su aplicación con el fin de mejorar la competitividad de sus clientes.

Funciones básicas del consultor

En primer lugar, la consultoría se caracteriza por la imparcialidad del consultor. Éste analiza y recomienda acciones objetivamente, sin influenciarse por los conflictos o intereses de los diferentes departamentos o funciones internas de una empresa.

No se le contrata al consultor para dirigir una organización o para tomar decisiones en nombre de los directivos de una empresa. El consultor no tiene autoridad directa para tomar decisiones y ejecutarlas, lo que hace es aportar sus consejos y técnicas para que sean ejecutadas por las diferentes responsabilidades funcionales del cliente.

En segundo lugar, lo que diferencia a los consultores es que pasan por muchas organizaciones y han acumulado una masa de conocimientos sobre diversos problemas y situaciones que son comunes a todo tipo y tamaño de empresas.

En tercer lugar, los empresarios y sus ejecutivos por lo general están tan absorbidos en las necesidades diarias de sus negocios, que fácilmente pueden verse afectados por la llamada “ceguera de taller”, que les impide disponer del tiempo y dedicación para otras cosas que están fuera de su ámbito común. Con el consultor existe la posibilidad de convertir un círculo vicioso en un círculo virtuoso.

Además, los consultores profesionales se mantienen continuamente al tanto de los progresos en métodos y técnicas, incluso los que se realizan en universidades e instituciones de investigación, enseñan estos progresos a sus clientes, y contribuyen a su aplicación; de modo que funcionan también como un vínculo entre la teoría y la práctica.

 

Condiciones críticas para la consultoría

La consultoría es un trabajo difícil, basado en la investigación, el análisis de los hechos en su relación de “causa-efecto”, y en la búsqueda de soluciones originales pero factibles, que han surgido a partir de culturas de trabajo sobresalientes.

La consultoría efectiva es una relación de esfuerzos compartidos, que requiere conocimientos, actitudes y habilidades en ambas partes, cada una reconociendo su rol y sumando sus facultades, es decir, el conocimiento del negocio por parte del cliente y el conocimiento de las metodologías de gestión por parte del consultor.

Dilemas a superar en la consultoría

Intrusión de un extraño: El consultor es un extraño por definición. Por consecuencia, las personas que están dentro de una organización pueden creer que él no conoce sus necesidades y problemas particulares y sus consecuencias.

Inseguridad del cliente: El cliente por varias causas puede hallar dificultad en pedir ayuda. Puede creer que no necesita ninguna ayuda de terceros o no tener deseos de comprometerse al desarrollo de nuevos conceptos de dirección, liderazgo y entrenamiento gerencial.

Resistencia al cambio: El consultor puede esperar apatía o resistencia activa del cliente cuando se contempla un cambio en el “statu-quo”. Dicha resistencia puede ser causada por incertidumbre hacia lo desconocido o por la sospecha de amenaza a la posición de determinadas personas.

Experiencia inaccesible: La ayuda de un consultor en un campo especializado puede hacer pensar que los recursos de la empresa y/o la capacidad de su personal no estén al alcance de las propuestas del consultor.