Raíces Milenarias

Las raíces de la filosofía de la medicina natural son milenarias 

El origen de las ciencias médicas es confundido, por una parte, con el empirismo y, por la otra, con la superstición. El primero dio nacimiento a la medicina popular, fundamentada en la observación rudimentaria de los fenómenos de orden médico, que aún perdura entre los pueblos salvajes; en tanto, la superstición dio lugar a la medicina sacerdotal, que apareció en las primeras edades de todos los pueblos.

Hipócrates surgió como un iluminado de la época. El llamado “Padre de la medicina”, se manifestó en la observación clínica de la evolución de la enfermedad, con discernimientos muy completos, y poco se ha añadido a ellos por la ciencia moderna. En la obra de Hipócrates lo que más se admira es su gran capacidad de observación, que le llevó a definir, con gran acierto, el proceso de la enfermedad, la cual es considerada como un estado existencial muy similar al de la salud, pues en ambas la naturaleza se muestra como un todo. En las afecciones se producen reacciones que se verifican como salvaguarda de la salud; es decir, “la naturaleza es el médico de las enfermedades”.

Hipócrates se mantenía observando la relación integral de todas las reacciones del ser humano, e insistió siempre sobre la necesidad de ayudar a la naturaleza, con el establecimiento de la antropología y la biotipología, al clasificar a los individuos de acuerdo con el predominio de sus humores, que marcaba la constitución de cada paciente. Ofreció el concepto de “physis” como fuerza vital que produce todos los estados de existencia en sus diversas variaciones. La fuerza vital actúa en forma concurrente en la reacción de la totalidad del cuerpo humano y de la enfermedad como un proceso encaminado a eliminar el desequilibrio y volver a la salud.

Hipócrates es, indudablemente, el genio de la medicina naturista.